miércoles, 21 de enero de 2026

EL COLECCIONISTA DE FINALES FELICES (Santiago Expósito Amaro)


EL COLECCIONISTA DE FINALES FELICES (Santiago Expósito Amaro)

"A Ícaro le horrorizaba todo aquello que terminara bien, que le dejara un buen sabor de boca. Sabía muy bien por qué. Le disgustaba, inclusive, su propio nombre".

Así comienza Santiago Expósito a contarnos la historia de Ícaro, un hombre que se acerca peligrosamente a la mediana edad, ha perdido su trabajo de contable, a su madre y tiene una relación nefasta con su padre. Sólo le quedan su hermana Ariadna y su amigo Mikel. Vive con él compartiendo piso y ha aceptado el trabajo de camarero que le ofreció hace tiempo. Pero no es feliz. Su vida es como una huida hacia delante. Siente que no encaja, que no quiere quedarse haciendo lo que se espera de él: crecer, estudiar, trabajar en una oficina, jubilarse… No quiere ser una persona mediocre, quiere sentirse vivo y demostrar a su padre que se puede vivir más allá de la mediocridad. Además, la ausencia de su madre fallecida hace su vida más difícil aún.

Santiago Expósito cuenta muy bien la historia. Con un lenguaje muy cercano y natural nos habla de esa necesidad que tiene Ícaro de salirse del rebaño, de acercarse al sol a pesar de los consejos de su padre, como le sucedió a su homónimo heleno. (El padre del Ícaro que nos ocupa también se llama Dédalo). Muy oportuno también el nombre de la hermana de Ícaro: Ariadna, la que ayuda al héroe Teseo a derrotar al Minotauro laberíntico, como nuestra protagonista ayuda a Ícaro a hacer frente a sus fantasmas.

Una escena que me llama la atención en la historia y que me ha gustado mucho cómo la trata (no sé si llamarlo novela porque es bastante corta, de poco más de cien páginas) es la de los borrachos que me recordaron desde el primer momento al zorro y el gato que embaucan a Pinocho con mentiras para llevarle lejos del buen camino. No hablo más de esta escena porque me parece un punto de inflexión en el libro y no quiero dar más detalles para que cada cual lo lea.

A fin de cuentas, me parece una revisión genial de grandes temas humanos como el dolor, la frustración o la traición con unos personajes muy cercanos y actuales.

jueves, 15 de enero de 2026

DETECTIVE VALENCIA: MEMORIA DE UN CRIMEN (Yovanny Corzo)

 


DETECTIVE VALENCIA: MEMORIA DE UN CRIMEN (Yovanny Corzo)

Es la primera vez que leo a Yovanny Corzo, y me ha sorprendido mucho la forma de narrar que nos presenta en esta novela. La detective Valencia está obsesionada con el número concreto de casos que va resolviendo. Quiere emular a su padre, un gran detective que murió en acto de servicio y que dio solución a más de cien casos.

“Detective Valencia” está narrado en primera persona. La protagonista, Abigail Valencia, enumera y nos explica cómo han sido los casos que ha ido resolviendo durante su vida profesional. En paralelo nos presenta su entorno, compuesto por una familia relacionada profesionalmente con la policía, por lo que descubrimos que vive en un mundo bastante endogámico. Esta endogamia es la que marcará parte de las causas y las consecuencias del caso número 22 y, en adelante, el resto de la vida profesional de la detective.  Ese caso número 22 es el que trata de resolver la desaparición y posterior muerte de su cuñada, una situación envuelta en una bruma que hace sospechar a la detective.

En cuanto a la forma de estar narrado, debo decir que de primeras me ha chocado mucho, ya que cada capítulo es un caso nuevo que hay que resolver, cuando yo pensaba que el libro en su conjunto trataría de un único crimen. He necesitado cinco capítulos para ver que conforme avanza el libro se va perfilando la trama de la novela, y es que su eje central no es una recolección de casos cerrados, sino el propio caso número 22 que vengo mencionando. No sigo desarrollando para que lo podáis leer. Sólo desvelaré que hay más de lo que parece a primera vista.

Sin embargo hay algún punto negativo que me ha llamado la atención y que quiero destacar. Y es la falta de corrección ortográfica previa a la publicación. No sé si es porque se trata de un libro autopublicado, pero le ha faltado pulir un poquito la ortografía. No es una cosa escandalosa, afortunadamente, pero he sentido que le faltaba alguna revisión al manuscrito. Tal vez aún se esté a tiempo de solventar de cara a una futura edición.

En resumen, puedo decir que es una novela entretenida, de fácil lectura. Aunque la presentación (en cuanto a temas ortográficos) cojea en algún punto, no es como para sacar de la narración al lector. Tiene un formato particular de capítulos que, aunque parecen historias independientes, están atravesados por un hilo conductor común que hace que se mantenga totalmente la atención para no perder el hilo de lo que se cuenta como trasfondo de la narración.

martes, 6 de enero de 2026

POESÍA ES... ¡APRETAR LOS PUÑOS! (Santiago Expósito Amaro)


 

POESÍA ES… ¡APRETAR LOS PUÑOS! (Santiago Expósito Amaro)

Qué bello e inesperado poemario. Santiago Expósito nos sorprende con esta recopilación de poemas que, según indica en la introducción del libro, ha ido escribiendo a lo largo de su vida, desde los tempranos años del instituto hasta poco tiempo antes de la publicación del libro.

Según los leía, me imaginaba a un chaval de dieciséis o diecisiete años sentado al fondo de la clase, desconectando en la clase de química, pero muy atento en la de literatura. No por nada, sino porque tal vez algo se le pudiera pegar. Sin embargo, el verso que escribía ese adolescente era libre, no nos encontraremos en las páginas de este libro los sonetos o las cuadernavías que aprendíamos, sino palabras hiladas, no necesariamente rimadas, pero con ritmo y con aura. Además, están bellamente enlazadas con fragmentos de canciones. Cómo no reconocer tantas estrofas que han sonado también en mi adolescencia y en mi infancia. Músicas que hablan de dolor, de sentimientos, de rabia o incluso de esperanza, pero todas con un fondo rockero, rebelde e inconformista.

Podría decir que los poemas que ha escrito Santiago Expósito en este libro son como la música que (doy por hecho que escuchaba) en los 80 y 90. Tanto me atraparon esos versos y el recuerdo de esas melodías, que me ventilé el poemario completo en un viaje de dos horas en autobús. Debo releerlo para reencontrar mis favoritos, esos con los que, según leía, me venían recuerdos a la mente o me generaban media sonrisa.

Pero no sólo hay referencias a canciones de hace 30 años. Los versos más actuales se reconocen porque tienen un trasfondo social, relacionados con lo que iba ocurriendo en el mundo cada vez que el autor se disponía a escribir: guerras, conflictos… cualquier situación en la que haya que apretar los puños para superarla se puede describir con poesía.

Para terminar de hablar de esta serie de poemas, quiero mencionar uno de los últimos del libro, el dedicado a Extremadura. Huele a nostalgia, a cariño, a recuerdos de una época cargada de felicidad con veranos cálidos e interminables. Santiago Expósito es capaz de convertir sensaciones en música que suena a través de las palabras escritas.

“Poesía es… apretar los puños” fue publicado en abril de 2024, y la primera edición en papel está ya agotada. Sin embargo, aún tenemos la opción de conseguirlo gracias a una segunda edición, esta vez en digital. Merece muchísimo la pena. De hecho, tengo pendiente otros dos libros del mismo autor, de los que daré debida cuenta por aquí.

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