EDITORIALES Y AUTOPUBLICACIÓN: DIFERENTES CAMINOS PARA EL MISMO FIN: PUBLICAR TU LIBRO
Llevo bastante tiempo viendo por las redes sociales cómo los diferentes autores se posicionan a favor o en contra de las editoriales. Los hay que están muy orgullosos de la editorial que los respalda, los hay que han salido escaldados, los que buscan que una editorial grande los “fiche”, y los que son auténticos adalides de la autopublicación.
Para conocer un poco mejor los pros y los contras de cada una de estas situaciones, hemos querido hablar con autores y editoriales. Esperemos que con sus respuestas tengamos un poco más de luz en torno al mundo de la publicación de libros.
Concretamente, hemos contactado con María Santorum, de Uzanza Editorial; Sergio Pérez, autor autopublicado; Juan Infante, que publica con el sello Alrevés; Susana Nerida, autora en Diversidad Literaria; Cristina Monteoliva, que ha publicado en Amazon y con la editorial Yeray, y Ager Aguirre, que tras autopublicar creó su sello Azengure.
1.- ¿POR QUÉ HAS ELEGIDO ESTE CAMINO?
Uzanza: Me llena tanto el proceso de escritura como el de la elaboración y promoción de libros, así que tras comenzar a autopublicar decidí lanzarme a crear mi sello editorial para ayudar a editar libros a otros autores.
Sergio Pérez: La autopublicación pura implica tener que gestionarlo todo, desde las primeras etapas de corrección y maquetación hasta las últimas (venta, promoción y publicidad). Siento que tengo un control total que consigo con una buena planificación, a pesar de tener que restarle tiempo a la escritura.
Juan Infante: El respaldo de una editorial me da garantías al apostar por mis novelas, valorarlas y corregirlas. Evita que la distribución y venta caigan en mis espaldas, dejando que me dedique a escribir y promocionar mis libros. Siempre me he encontrado más cómodo y protegido con una editorial detrás.
Susana Nerida: Decidí apostar por mi editorial actual porque no podía costearme la tirada de libros ni comprar una tirada nueva de los que tengo publicados. Con mi editorial no tengo que invertir económicamente y se involucran en el marketing, cosa que me es útil porque, por mi situación actual, me veo bastante limitada. No pago por publicar, pero tengo que vender una cantidad de libros en un año. Ellos invierten en mí y después tienen que recuperar la inversión.
Cristina Monteoliva: Comencé autopublicando tres novelas: una con Amazon y dos con Círculo Rojo. Después decidí cambiar a editorial tradicional al publicar mi antología de relatos con Yeray. Con Amazon quise probar la experiencia, ya que era algo novedoso en 2014 y se hablaba bien de ello. Además, la novela era corta y en esa época no había editoriales que publicaran ese tipo de textos. Sinceramente, si no me queda otra, publicaré en Amazon, pero primero me gustaría buscar una editorial tradicional.
Ager Aguirre: Decidí crear el sello Azengure para ampliar mercado. Hasta ahora he publicado en digital con Amazon, pero necesitaba acercar mis libros a más gente, tener buena disponibilidad en librerías. Y consideré que el cruce entre gestionarme y tener buena distribución está en tener mi propio sello editorial.
2.- ¿QUÉ PASA CON EL LIBRO QUE YA ESTÁ PUBLICADO?
Uzanza: En cuanto a si los libros ya publicados se olvidan, no es así, pues todos los libros vienen con nosotras a todas y cada una de las ferias, grandes y pequeñas. Son nuestros “bebés” también y dedicamos mucho tiempo y dinero a publicarlos y a tratar de moverlos lo más posible.
Sergio Pérez: Para a la publicidad, utilizo las redes sociales como promoción. De momento no me ha hecho falta invertir en anuncios de ningún tipo. Pero es cierto que las redes son un monstruo al que tienes que alimentar. Para los eventos tengo una premisa: nunca decir que no a ninguna propuesta. He hecho todo tipo de presentaciones, en locales grandes y pequeños, con más y menos gente, y siempre he sacado algo positivo de cada una de ellas. También he participado en ferias, festivales bastante potentes… incluso hicimos una visita guiada teatralizada en Balmaseda en la que participaron más de doscientas personas. Una locura que se convirtió en uno de los días más especiales de mi vida.
Juan Infante: Hay editoriales pequeñas y medianas que cubren muy bien las necesidades del escritor: buena edición, buena distribución y apoyo al autor. Pero ello siempre debe venir acompañado de una presencia muy activa del escritor en las redes sociales, en los medios de comunicación, festivales literarios, presentaciones en librerías, clubs de lectura etc... La editorial podrá apoyar, pero dada su dimensión y medios, no podrá alcanzar la presencia y apoyo de los grupos editoriales más grandes. En mi caso, he decidido que el tiempo que dedico a los talleres de escritura es sagrado y nunca están limitado por mi labor de promoción de la novela.
Susana Nerida: Tengo algo de apoyo de marketing, pero también debo buscarme la vida “picando piedra” y tirando de contactos. En cualquier caso, me siento afortunada, no tengo queja.
Cristina Monteoliva: Me gustaría decir que se me da genial hacerlo de otra manera, pero fundamentalmente, las ventas y la publicidad las trabajo dando la lata en redes sociales. Lo cierto es que publicar, tanto por tu cuenta como con una editorial pequeña, es agotador. Claro que enriquece llegar y conocer a nuevos lectores, pero es mucho el trabajo que tienes que hacer por tu cuenta para llegar a ellos. También acabas conociendo a otros colegas escritores con los que hacer piña.
Ager Aguirre: A través de redes sociales. La publicidad la pago a través de Meta Ads para anunciarme en Facebook, Instagram, etc. También pago anuncios en Amazon Ads para anunciarme dentro de la propia plataforma. Los eventos a los que acudo son en su totalidad eventos organizados por grupos de Facebook. De momento no hago presentaciones, ni acudo a ferias, salvo a la de Bilbao, y en la caseta de la Asociación de Escritores de Euskadi. El contacto con librerías, etc. es algo que tengo que empezar a hacer en 2026.
Capítulo aparte merece la distribución de los beneficios de cada libro. Por propia lógica, el autor autopublicado es el que más invierte en la obra, con lo que lo que recibe el beneficio íntegro por libro con el que va amortizando los diferentes gastos. El autor que trabaja con editorial de coedición pone una parte del dinero y, el resto, la editorial. En cuanto a una editorial tradicional, es esta la que hace la inversión y el grueso del trabajo, por lo que la cantidad que recibe el escritor es menor. Sin embargo, no ha tenido que invertir como en los otros casos, así que es normal que no tenga que “amortizar” nada.
Según nos indicaron en Uzanza Editorial, estos serían aproximadamente los porcentajes de beneficio de cada ente que participa desde que el autor escribe su obra hasta que el libro llega a nuestras manos: “En Uzanza somos tradicionales y la inversión es nuestra por completo, tanto en la impresión, maquetación, diseño gráfico, promoción pagada (cuando la hay) y muchos otros gastos. Hay que tener en cuenta que la editorial solo cobra el 100% del PVP en ventas directas (ferias o web), nunca en las demás ventas. Las librerías se quedan un 30% y los distribuidores, un 40%, 55% y 92% del PVP, dependiendo de cuál sea. Esto es, en algunos libros perdemos dinero. Y luego hay que imprimir, hacer marcapáginas, envíos… El autor se lleva habitualmente el 10%, y esto nos indigna como autores, pero deberíamos ser conscientes de que una editorial independiente como Uzanza ingresa, después de quitar costes de impresión, distribución, regalías de autor, etc., entre un 8% y un 20% del PVP. Por lo tanto, las microeditoriales tal vez no deberíamos tener tan mala fama…”
Así pues, no se puede decir que publicar por libre o con editorial de uno u otro tipo no sea bueno o malo per se. Cada autor decide cómo funcionar, muchos prueban en ambos campos para decidir por cuál decantarse. Todo depende de lo que puedas o quieras dar de tu tiempo, y el interés que tengas por recibir un servicio en el que delegar la elaboración física de la obra.
ENTREVISTA A CRISTINA RODRÍGUEZ
Hoy da comienzo una nueva sección en el blog, con entrevistas a autores. Para romper el hielo, comenzamos con Cristina Rodríguez, escritora y experta en crecimiento personal. A sus poco más de 30 años tiene dos libros publicados: “Bienvenida a tu vida de adultos” y “¿Un café?”. También tiene muy claro cómo quiere dirigir su vida; vamos a conocerla un poco más con esta entrevista:
- ¿Cómo es tu día a día como escritora?
Mi día a día como escritora es un puente entre dos mundos: el ritmo intenso de mi trabajo en la sanidad y en el coaching, y la calma íntima de mis horas de escritura. Hay días en los que las palabras me encuentran en un rincón tranquilo y otros, en los que tengo que ir a buscarlas. Pero siempre acaban convirtiéndose en historias y reflexiones que nacen para acompañar a quien las lea.
- ¿Cómo elegiste la motivación de “Un café”?
Elegí la motivación de mi último libro porque sentí que había muchas preguntas importantes que la gente no se hacía lo suficiente, y yo quería ser ese impulso para que cada lector se detuviera a reflexionar. Sentía que faltaba algo auténtico y directo para quienes no quieren creer en fórmulas mágicas ni respuesta hechas. En él encontrarás preguntas que te desafían, te mueven y te abren puertas a nuevas posibilidades. Es un espacio seguro para cuestionarte y despertar tu mejor versión.
- ¿Cómo ha sido la preparación para escribir tu último libro, “¿Un café”?
Mi segundo libro nació como un proyecto para las personas a las que acompaño en coaching, porque creo que es un libro que contiene preguntas importantes que todos deberíamos hacernos. No había encontrado un libro así, que invitara a esa reflexión profunda, y por eso quise hacerlo yo, con un estilo cercano y directo.
- ¿Tienes algún nuevo proyecto entre manos? ¿De qué se trata?
Hay varios proyectos sobre la mesa, todos relacionados con el ámbito de la autoayuda y el desarrollo personal. Ahora mismo estoy valorando cuáles me interesan más y a cuáles puedo dedicar más atención, sin dejar de lado mis otros trabajos y responsabilidades.
- ¿Qué géneros te hicieron lectora?
Cuando era niña, me encantaban los libros de misterio, y también un poco de fantasía, que me atrapaban mucho. Pero conforme fui creciendo, sobre todo en la adolescencia, mi interés se fue enfocando hacia la autoayuda y el crecimiento personal. Desde entonces, casi todo lo que leo pertenece a ese mundo, aunque de vez en cuando me doy un gusto con otros géneros.
- ¿Lees diferente cuando escribes, por aquello de separar mentalmente tus lecturas de tu libro?
Cuando escribo, mi lectura se vuelve más consciente, casi como una doble experiencia. Por un lado, disfruto la historia o el contenido y, por otro, observo cómo está construido, qué funciona y qué no. Es un poco como si tuviera dos gafas puestas: una para el lector y otra para el escritor.
- ¿Te llega la inspiración en cualquier momento y utilizas una servilleta, un audio en tu chat de WhatsApp… o eres más organizada?
La inspiración no tiene horario ni lugar fijo, así que a veces escribo en el móvil, otras en un papel que llevo en el bolso, y más tarde paso todo a un lugar donde pueda organizarlo mejor.
- ¿Tu manera de desarrollar los textos es analógica o digital? ¿manuscrito o teclado de ordenador? ¿o incluso máquina de escribir?
Siempre comienzo escribiendo a mano, con lápiz y papel. Me gusta ese momento de libertad para plasmar ideas sin presiones. Luego, cuando quiero repasar y darle forma definitiva, ya paso al ordenador para limpiar y estructurar el texto.
- ¿Corriges mucho cuando escribes? ¿Dónde tienes tu umbral de perfección?
Le pongo mucho empeño a la corrección, porque quiero que cada palabra tenga sentido y que el texto sea claro. Pero llega un momento en que me digo: “Cristina, ya está bien, ¡déjalo respirar!” y entonces lo dejo descansar. Paro cuando me doy cuenta de que corregí tanto que mi texto parece un trabalenguas indescifrable.
- Si tratas a tus libros como hijos, dime cuál es tu favorito.
La verdad, elegir un favorito me resulta imposible porque los dos libros me han formado de maneras diferentes, son como los dos hijos que me han hecho la madre que soy hoy. Cada uno trajo sus propias lecciones y alegrías, y juntos cuentan la historia de mi crecimiento como escritora y como persona.
- ¿Cómo es el momento de titular? ¿Fácil o le das mil vueltas al título?
Para mí, titular es encontrar el alma del libro en pocas palabras. No es fácil, porque hay tanta vida detrás de cada página, que atraparla en un título es un pequeño milagro. Por eso le doy vueltas hasta que siento que el título me susurra justo lo que quiero contar.
- ¿Cómo haces habitualmente tu marketing? ¿Ferias, redes…?
Utilizo principalmente las redes sociales para dar a conocer mis libros y proyectos, porque me permiten compartir mi trabajo de forma rápida y directa. Gracias a ellas, también puedo colaborar con otros autores y con editoriales, lo que abre la puerta a nuevos proyectos y oportunidades de publicidad. Además, hay ferias del libro y otros eventos donde también puedes hacer publicidad de tus libros y conectar de forma más directa con los lectores.
- ¿Cómo sientes que has evolucionado desde tus inicios hasta la actualidad?
Mi evolución ha sido un viaje íntimo donde la escritura se volvió un espejo para entender mis propios procesos emocionales. He dejado de luchar contra mis dudas y miedos, para aceptarlos y transformarlos en fuerza creativa que también espero que pueda acompañar a quienes me leen.
- Cuéntame cómo fue esa inspiración de escribir “Bienvenida a tu vida de adultos” para tus hermanos.
La inspiración nació del deseo de dejarles algo que pudiera acompañarlos en su camino, como una conversación íntima que siempre esté ahí. Quería que tuvieran un reflejo de mis experiencias, pero también preguntas y herramientas para que encontraran su propio camino. Fue un acto de amor y de compartir lo que he aprendido, sin pretender dar respuestas definitivas, sino abrir puestas para que ellos mismos se cuestionen y crezcan.
- ¿Editorial o autopublicada y por qué?
Yo creo que las dos opciones son buenas, tanto las editoriales tradicionales como las que autopublican. Lo importante es mirar bien las condiciones y decidir qué te interesa más en cada momento. En mi caso, autopubliqué con una editorial porque en ese momento era lo que creía mejor para mí: quería seguir todo el proceso de cerca, tomar decisiones en cada etapa y probar la experiencia de la autopublicación. Para mí, era importante tener ese control y aprende todo lo que implica, así que decidí apostar por esa opción. Al final, se trata de encontrar el equilibrio entre libertad, calidad y alcance, y cada persona debe elegir lo que le funciona mejor.
- Si ahora llamara una editorial grande para hacer un proyecto contigo ¿qué harías?
Sería una gran oportunidad, porque este tipo de cosas lo son. Pero tendría que mirar muy bien si esa oportunidad encaja conmigo, si me interesa como escritora y Enel momento de vida en el que esté. También tendría en cuenta cuáles serían sus condiciones antes de tomar una decisión.
- ¿Qué haces cuando no escribes?
Tengo dos trabajos más aparte, y entre el trabajo, el piso, los quehaceres cotidianos y adelantar proyectos -incluso futuros proyectos-, no paro ni un segundo. Pero sí, últimamente me estoy obligando a sacar tiempo para mí, para cuidar mi mente y desconectar un poco.
Muchas gracias, Cristina Rodríguez por haber colaborado con Los libros de Escarlata. Te deseo mucha suerte en tu andadura literaria.










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