EL MAESTRO DE ESGRIMA (Arturo
Pérez-Reverte)
Treinta y cuatro años después
de que lo escribiera, y tras unos veinticinco en mi lista de libros pendientes,
por fin ha caído esta novela del cartagenero Pérez-Reverte. El libro nos lleva
al Madrid de 1868, época revuelta, con el reinado de Isabel II en un brete.
Jaime Astarloa, un profesor de esgrima chapado a la antigua ve cómo poco a poco
el arte que él enseña va cayendo en desuso debido al avance de los tiempos y el
auge de las pistolas y otras armas de fuego. Cierto día recibe la visita de
Doña Adela de Otero, quien le pide recibir clases de esgrima. A partir de ese
momento la vida de Astarloa se volverá casi tan convulsa como los tiempos que
corrían.
Personajes principales:
-
Jaime Astarloa: maestro de esgrima, enseña a hijos
de nobles de la Villa. El personaje que más me ha gustado, me ha parecido hasta
reverenciable.
-
Café “El Progreso”. Evidentemente, no es un personaje
pero es un lugar de referencia, donde se reúnen los protagonistas en su
tertulia vespertina.
-
Luis de Ayala-Velate y Vallespín, Marqués de
los Alumbres: aristócrata calavera y mujeriego. No es un alumno, es esgrimista
de la Corte y practica con Jaime Astarloa.
-
Adela de Otero: misteriosa joven, con aire
extranjero, que acude a Jaime Astarloa para tomar clases de esgrima. Me parece
una mujer muy interesante, es decidida y segura de sí misma, muy fuerte.
El estilo de la narración
lleva el sello inconfundible del Pérez-Reverte de los 80, época en que
intercalaba las labores de escritor y reportero de guerra. Descripciones muy
detalladas: texto fluido pero con mil florituras, por las que podemos imaginar
perfectamente cómo era el café El Progreso, donde se reunían el maestro y sus
compañeros de tertulias, o las casas de Luis de Ayala o el propio Astarloa,
donde practicaban esgrima.
También describe perfectamente
el escritor la situación sociopolítica de la época, dando rienda suelta a sus
conocimientos de la historia de España. De hecho, estos conocimientos son los
que utilizará en la novela para desarrollar la trama y dar pistas de por dónde
va la acción (no amplío para no destripar nada).
Según leía el libro pensaba
que, teniendo en cuenta cómo detalla la situación de esa época, y cómo los
personajes hablan de los vaivenes políticos que sucedían, ojala mi profesor de
historia del instituto hubiera hablado con la de lengua para que nos propusiera
este libro como lectura recomendada… Habría sido bastante interesante este
apoyo para estudiar la época de Isabel II.
Algunas anotaciones que tomé
durante la lectura:
-
Hablan de lo poco que va a durar la esgrima
como lucha, en favor de las armas de fuego, porque se va a quedar como arte y
deporte. Le dice Jaime Astarloa a los jóvenes que el futuro es peor que el
presente. “No envidio las guerras que padeceréis dentro de 20 años”. En
general, Pérez-Reverte nos hace ver que la historia se repite, que los
gobernantes del siglo XIX seguían viviendo bien, en vez de preocuparse por
solucionar los problemas del país. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
-
Describe Pérez-Reverte: “terminarían en
cualquier parte, en el más oscuro rincón de un tienducho de anticuario, cubiertos
de polvo y herrumbre, definitivamente silenciosos, tan muertos como su
propietario”: Imposible no acordarse del arpa que, silenciosa y cubierta de polvo,
se veía en el ángulo oscuro, de su dueño tal vez olvidada… Así ve Jaime
Astarloa sus sables, solitarios y abandonados, cuando muera sin descendencia.
-
Menciona el autor tres fases cíclicas en la Historia:
o
Primera generación: El hombre necesita un dios
o
Segunda generación: El hombre construye un
templo a ese dios
o
Tercera generación: El hombre se construye un
prostíbulo arrancando las piedras del templo que construyó la generación anterior.
o
Y así es como, necesariamente, se suceden las
generaciones de genios y parásitos. La necesidad crea el genio, y el genio crea
la holganza. La holganza, la miseria y ésta, la necesidad.