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sábado, 20 de diciembre de 2025

EL NIÑO (Fernando Aramburu)

 


EL NIÑO (Fernando Aramburu)

Ortuella, 23 de octubre de 1980. Sobre las doce del mediodía, poco después del recreo, sonó un ruido fortísimo. A causa de una llama encendida donde había una fuga de gas, explotó la escuela del pueblo y perdieron la vida 50 niños de 5 a 6 años y tres adultos. Comenzó a cundir el pánico y decenas de vecinos corrían calle arriba para ayudar, desescombrar y buscar a sus nenes. El ruido de las ambulancias se volvió ensordecedor. Una tragedia que sucedió en mi pueblo cuando la que suscribe apenas tenía dos años y que Fernando Aramburu narra con mucho tacto en el libro “El niño”.

Esta novela es el relato de la vida truncada de cualquiera de las familias de Ortuella (Bizkaia) que perdieron un niño en aquel accidente. De la mano de Nicasio, Mariaje y el Nuco, Fernando Aramburu nos enseña cómo fueron esas horas, los días posteriores y las rutinas posteriores a ese fatídico 23 de octubre. Debo decir que he tenido que leer el libro en dos tiempos porque me costaba avanzar, porque lo relata demasiado bien. Incluso cuando me armé de valor y dije “me lo voy a leer entero” tuve que parar más de una vez a secarme las lágrimas.

Nicasio, el abuelo de el Nuco, uno de los niños fallecidos, sube cada jueves al cementerio a hablar con su nieto. Mariaje y José Miguel, los padres del niño, tienen que aprender a vivir en casa sin el nene, continuar con sus rutinas, redescubrir la ilusión… ¿Seguir adelante o recrearse en el recuerdo? ¿Qué es menos doloroso?

A fin de cuentas, se trata de una historia de supervivencia. Una historia que nos enseña que la vida está llena de baches y obstáculos que tenemos que salvar. Que siempre hay otras personas a las que hacemos bien. Que aunque un dolor parezca inabarcable, es necesario avanzar, seguir adelante y encontrar la fuerza para sobrellevarlo. Es cierto que no soy capaz de imaginar un dolor tan grande como el de perder un hijo, por eso admiro a estos vecinos que tuvieron que seguir adelante con su vida, costara lo que costara y doliera lo que doliera.

En resumen, es una historia muy cruda, pero muy bien contada, en la que Fernando Aramburu nos hace imaginar un escenario terrible y nos hace cuestionarnos las diferentes maneras de llevar el dolor. A fin de cuentas, ¿quién es nadie para decir cómo debe llevar alguien un duelo tan grande?

 

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