En esta novela corta, la autora Elena García Cuadrado cuenta la historia de una adolescente que, en cierto modo, a través de las páginas del libro se reconcilia con su abuela y, por extensión, con su pasado.
La historia comienza cuando la muchacha, Amelia, se ve obligada a pasar unos días en casa de su abuela porque sus padres deben salir de viaje. Se trata de una situación que a ella le apetece bastante poco porque considera que allí se aburrirá y, además, no tiene una relación especialmente estrecha con su abuela. Una vez se ha instalado, su abuela le ofrece los libros de su biblioteca para que pase los días de un modo más ameno. Ella lo declina porque “no le gusta leer, ya que los libros son aburridos”. Ante la idea de que el problema es que no ha dado con el adecuado, la abuela le propone leer juntas un libro cuya una historia que poco a poco va cautivando a la nieta. El libro habla de una historia de amor truncada por la Segunda Guerra Mundial y que el destino consigue reconducir. Poco a poco, abuela y nieta van manteniendo una conversación sobre el libro que leen, paralela a la propia lectura, y que hace avanzar el relato de la muchacha. Es especialmente bonito el final, pero ahí lo dejo, no voy a desentrañar nada que no se pueda saber sin haber leído el libro.
Cabe decir
que toda la narración está contada de un modo muy dulce, incluso los pasajes
más relacionados con la guerra. Es un libro muy blanco, muy ágil y asequible,
encaminado a un público adolescente. Tanto los capítulos de Amelia como los del
libro que leen está entremezclados de una manera equilibrada, la narración en
sí tiene muy bien enlazados ambos textos. Sin embargo, le pondría un par de
pegas a la forma: Tanto la historia de Amelia como la historia que leen están
en primera persona. Quizá esté bien ese formato para la narración principal,
pero en el relato interior yo habría puesto una tercera, para diferenciar las
dos y crear distancia entre ellas. Por otro lado, ortotipográficamente le pongo
algunos peros que, si estuvieran corregidos, harían de “Hasta el último día” un
libro muy agradable. Considero que separar visualmente la narración principal y
la lectura le da otro aire al libro, así como corregir los errores
ortotipográficos, que le darían más fuerza al producto final.
Obviando estos detalles nos encontramos con un libro muy tierno, así que creo que con ese pulido quedaría una historia fenomenal.
